domingo, 7 de mayo de 2017

XIII

Aquella vida de las plantas
en el jardín;
misterioso es el recuerdo.

El sueño de la enredadera
-también los míos-,
todavía confunde mis noches.

La plegaria de un gorrión;
una hendija
ante la reja de los caminos.

Azar o fatalidad o consuelo,
los días
que regresan son los adioses.

Tan real es esta penumbra,
su aroma,
y la brisa suave en la mirada.

Más altas que todo el cielo
las palmeras,
el ahora y el siempre, su sombra.

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