Ha sido un un enorme placer este diálogo, pero ya es hora de despedirnos hundidos en la risa blanca de los sueños.
FIN
¡Inreíbles salidas se precipitan! Pero, estimado Aimé, hacia qué lugar.
El amor se engancha a las ramas. Y. lo sabés, se cae.
Decime la verdad: no sentiste un poco de risa al escribir sobre el orgasmo de laspoluciones santas. .
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Yo también soy de aquellos que creen que una ciudad no debe levantarse hasta la catástrofe
¿En dónde la vigoroso noche sangra una velocidad de puros vegetales?
Mientras no hayamos alcanzado la piedra sin dialecto le hoja sin torreón el agua frágil sin femur el peritoneo seroso de los anocheceres de manantial hablamos de otro cosa.