viernes, 29 de noviembre de 2019


EXCRITURA DE LA PROTESTA


Ante la imposibilidad de aceptar a la realidad de este mundo,
después de largas meditaciones,
sin nada que se pueda hacer,
salvo mirar uno y otra vez las paredes,
al fin encontró una alternativa:
ya no encender ninguna luz,
cerrar las puertas y las ventanas
y en la más pura de las soledades declararse en huelga de hombre.

jueves, 28 de noviembre de 2019


EXCRITURA DEL CANSANCIO


Ya se cansó de la tanta nada,
los fármacos,
el espejo mudo
y su rostro.

Ya se cansó de sus poemas,
patéticos,
apenas aburridos
y falsos.

Ya se cansó de los amores,
las pasiones,
siempre inútiles
y su olvido,
.
Ya se cansó de su alrededor.
los árboles,
ese viaje inmóvil,
y redundante.

Ya se cansó de su estupidez,
los latidos,
ningún gesto
y su adiós.

Ya se cansó del estar cansado,
tan lejos,
ni siquiera en su cuerpo
y este final.



miércoles, 27 de noviembre de 2019

EXCRITURA DE CAVAFIS

A donde voy, a donde miro:
solo ruinas.

Tantos años, tantos vientos:
sus adioses

Ni las aguas, la luna, el sol,
ningún latido.

Ya no hay nada... pero amo:
soy esa piedra.

EXCRITURA DE VIRGILIO PIÑERA

Esa miseria que es el acto de recordar,
el mar de su maldición
que ahoga a su cuerpo,
lejos de cada latido
que viven en la espuma,
y la piel en su horizonte,
el único instante de vida
sin una tonta metáfora
y su amparo ante la nada,
ya olvidó que su tiempo es el presente.

martes, 26 de noviembre de 2019

EXCRITURAS MUERTAS.


Ya se suicidaron todas las palabras,
algunas cayeron al vacío,
otras se colgaron de las vocales;
imposible escribir árbol,
menos aún rosa o calesita;
tampoco el nombre de su calle,
la marca de cigarrillos,
el silencio de sus zapatos,
ni siquiera la tanta ausencia;
ya no puede sentir este último verso.

martes, 19 de noviembre de 2019


EXCRITURA DERROTADA


Esta lejanía me dejó solo con la poesía;
mejor no escribir,
ya soy el desierto.
No hay reclamos,
apenas un latido:
no sé si el adiós,
esa rosa sin forma.
Las palabras me condenaron al silencio.

sábado, 16 de noviembre de 2019


EXCRITURA DEL ENCIERRO


Todos los días son el mismo día,
los mates amargos,
el cenicero repleto de puchos
y el cuerpo en el sillón
que mira la ventana,
ciega, para disimular el miedo.
A su alrededor una lejanía,
el desierto del amor;
salvo la compañía de su perro
que se echa en la tristeza,
ese dolor vacío en los latidos.
Aun no toma la decisión,
apenas otro gesto inútil,
pero olvido a la ausencia,
las voces del remordimiento,
al sol y a la luna.
Mientras escribe estos versos,
sus zapatillas se lamentan;
el camino fue un error,
un tropiezo del destino,
el engaño de las metáforas.
Así que otra vez el mate,
y el paquete cigarrillos;
no importan ninguna palabra,
el deseo ya se quedó mudo:
todos los día son el mismo día.