viernes, 30 de junio de 2017

17

Camila nació y vivió en los últimos soles,
criatura del amor en el centro del ciclón.
Iluminada por la pasión, condenada,
su escándalo acorrala a los verdugos.
Su pureza, expresión del supremo goce,
recuperó la gracia sublime de la cruz.
Al entregar su alma, encontró el cuerpo
la indefensa eternidad del estar vivo.
Y aun le teme la hipócrita sociedad:
su sexo encandila las noches de luna llena.
16

Abierta al tiempo, la libertad son los cuerpos:
destrozados por el deseo,
arrinconados en sus olores.
Entre fantasmas y lámparas,
bosques y mares salvajes:
yo viajo para estar siempre en tu único lugar.
15

Siempre está ahí todo lo que amamos:
el vino que vierte la tierra,
las alas abiertas del cielo,
los perfumes efímeros de los patios,
una mariposa entre las llamas,
los caballos de las transformaciones,
las lluvias de lujurias,
los soles de tormentas,
esa espuma del único ser,
tu naufragio en la isla de la eternidad.

14

Ni casa ni paciencia ni súplicas,
nunca:
solo huesos delirantes de viajes.
13

La ciudad que abandona a sus árboles
la ciudad que solloza en un jergón
la ciudad que orina las hogueras
la ciudad que calla ese relámpago
la ciudad que oculta los desiertos
la ciudad que aullan lobos tristes
la ciudad que burla a los otoños
la ciudad que defeca primaveras
la ciudad que escupe sus refugios
la ciudad que mastica sus cornisas
la ciudad que crucifica infancias
la ciudad que camina sin huellas
la ciudad que silencia los muros
la ciudad que odia a las palomitas
la ciudad que vomita la ternura
la ciudad que olvidó sus nostalgias
la ciudad que desapareció sus amores
la ciudad cuyos muertos son campanas.
12

El crujido mudo de las soledades
en lo más pálido de las cosas,
su isla zurcida en el naufragio
con la liebre ciega del tiempo,
¿hacia qué fuegos de la piedad?,
ya desaparecidas las ventanas,
las sábanas con su polvo frío,
y entre paréntesis la misma efigie,
el temblor coagulado de su voz:
día tras día, perdido en esa sombra.

jueves, 29 de junio de 2017

11

En las pupilas del viaje
mirás al sol pero es el mar;
el verde rostro de lo profundo,
que puedes ser otro adiós
o elegir el viento o el olvido;
aunque des vuelta la cabeza
y vueles con esa gaviota,
más lejos que sus alas rotas,
ya sabés cuál es el destino:
la mujer que flota en tu fondo.