viernes, 30 de septiembre de 2016

NATURALEZA INHUMANA

Blancas, las florcitas iluminan las ramas
que anuncian la inminencia real de los pomelos.

La savia de sus suertes circulares
solo aguardan al seguro sol de la primavera.

Por cierto que su presencia no alcanza
ni sirve como un consuelo para estos días.

Casi lastima esa agraciada indiferencia:
no necesitan comida ni mantas ni refugios...

Salvo que en la espera inútil del milagro,
la vitalidad seminal al fin se convierta en amparo.

Aunque es mejor estar así, sin pensar,
entre las sombras, bajo el don de estos únicos brotes.
EL NADADOR DEL CIELO

Al secarse y antes de irse,
el nadador mira esa suave transparencia.

Nadar es su única pasión,
como sentir otro cielo en su cuerpo.

Claro que no quiere entender
y no le importa: solo la gran pileta.

Cada brazada, bien profunda,
también entra desconocida en su ser.

Así todas las tardecitas
hasta el consuelo de luna en los ojos.
,
Caminar ya no es flotar;
tampoco son reales, de regreso, las calles.

A veces, ya afuera del agua,
necesita ahogarse: darle gracias a su Dios.
MUNDOS

En el rincón del baldío, entre yuyos y piedras,
todo el mundo de una paloma.

Los gusanos arden en sus tripas
y sus ojitos todavía miran a la luz.

El viento, poco a poco, inocente,
desprende las plumas libres de sus alas.

Quizás, después de ser el cielo,
sea la última esperanza de la tierra.

Yo solo puede arrodillarme a su lado:
pedirle perdón, una y otra vez, por este mundo.

lunes, 26 de septiembre de 2016

DOLORES DE LAS EXCRITURAS

A la noche, de rodillas, cuando ya no viene nadie, ni siquiera la sombra de las enfermeras, ellas usan la pelela para juntar sus lágrimas.
En silencio, hasta que ven su ausencia reflejada en el fondo; recién entonces, después, el dolor de sus palabras pueden soñar alguna poesía.


miércoles, 7 de septiembre de 2016

UN DOMINGO DE LAS EXCRITURAS

Quiere creer que otra vez está despierto,
desnudo se levanta y alguien camina.
Todavía los cacharros del sábado,
sucios, en la pileta de la cocina,
Echados en sus mantas rotas y sucias,
el sueño aun es la vida de los perros.
Sobre la mesa varios libros abiertos,
pero nadie los puede leer, ¿para qué?
Además, sin decir nada, el idiota
no aparece en ningún lugar de la casa
Indiferente, en la ventana, el sol
no puede acompañar la voz de los pájaros.
Y en la mirada aparece un murmullo,
la palabra herida en los alrededores mudos.
Algo abre la puerta, sale al jardín,
y ya se acerca el enigma ajeno de su sombra.


FIN DE LAS EXCRITURAS

Aunque sabe que es inútil,
todavía no se resigna y lastima.

Ya no encuentra sus papeles
y tampoco los versos de su sombra.

El idiota le aprieta el puño
hasta romper todas las palabras.

Así descubre a la excrituras:
nadie, nada, y desaparece y final.

martes, 6 de septiembre de 2016

EXCRITURA DE CAVAFI

Al poeta todavía le quema la vejez,
los recuerdos del cuerpo.

Solo puede escribir unos versos:
la viva eternidad de ese muchacho.