martes, 31 de mayo de 2016

EXCRITURA DEL MURO Y EL IDIOTA

Eso no es un muro. Así lo entiende la cabezota del idiota, y vuelve -una y otra- vez a golpear. Aunque ladre su perro, él insiste sin dudar y sangra; porque la realidad  a veces es real.
Claro que los ladrillos tampoco entienden y quisieran...pero ¿acaso alguien puede culparlos?
Vaya uno a saber qué piensa el enorme pino, sus ramas que nunca paran de crecer, sin dirección.
Pero antes de caer, vencido y feliz, el idiota ya pasó al otro lado; y entonces se limpia la baba y los mocos: no hay muro, ya aprendió que la idiotez libera al dolor.
EXCRITURA DE GIRONDO

Por el aire
y también la tierra,
sin aviso
ya perdí a la vida.

De una boca
a  otra,
entre los muebles
y las sombras.

A los gritos
o displicente,
el mar
o la montaña.

Apenas muecas,
furiosas,
complacientes,
un esqueleto de aire.

Dando vueltas;
no sé por dónde,
y menos cuándo,
pero ya no me importa.
EXCRITURAS DE UN JILGUERO

Ese jilguerito no se asusta del idiota.Entre las ramas se encuentran las miradas y el idiota ya no puede contener al desborde transparente y feliz de sus babas. En su mueca se transparenta el cielo de una sonrisa.
Pero de pronto ya no lo ve más, mueve su nerviosos su cabezota; sus saltitos lo convirtieron en un ser invisible, rastro del aire. Entonces el idiota se inquieta, nervioso, da vueltas y más vueltas junto a su perro alrededor del pino.
Ya resignado y entregado a la siempre tristeza, al borde del desconsuelo, el idiota decide olvidar esa falsa ilusión: la unión de un lenguaje único y verdadero. Pero algo suave se agita entre las hojas y al alzar sus ojos descubre la alegría del vuelo.

domingo, 29 de mayo de 2016

EXCRITURA DEL ROSTRO

Ante las trampas del espejo
la tristeza del idiota vuelve a vacilar
y lo obliga a intentar sus muecas:
saca la lengua, cierra una ojo...y nada.

Aunque la situación es la misma,
como casi todos los días,
su conclusión se mantiene intacta;
eso refleja de otra dimensión del miedo,

A veces, hasta se coloca al revés,
prefiere esas leves sombras,
cortadas, en los viejos azulejos
porque al menos disimuan una verdad.

Pero después de un largo rato,
no puede sostener el engaño,
y el aliento empaña su idiotez,
un consuelo que recuerda a la humanidad.

EXCRITURA DE CARVER

El poeta hace trolling con su señuelo,
ni feliz ni infeliz;
solo con el mismo sentimiento de pérdida.
Pero, ¿cómo al menos transmitir algo?
Ningún pez,
aunque crezca inevitable la esperanza
su ausencia camina junto a la orilla.
El poeta anhela ese brillo en el salto,
que salpique,
oírlo y seguir, la ilusión ya es un recuerdo.

sábado, 28 de mayo de 2016

EPIFANÍA DE LAS EXCRITURAS

De madrugada, en un vagón del tren Roca, un borracho manoseaba sin disimulo a una mujer discapacitada, que reía y lloraba sin entender.
Todavía veo sus manos, desesperadas, escarbando en las ropas sucias.
Afuera, las ventanillas solo mostraban la amenaza de la noche, el vértigo invisible de las bestias y los lamentos.
Y una vez más el tren abría y cerraba las puertas y todos mirábamos la escena sin asco ni asombro: a nadie se le ocurrió nada, apenas olvidar un espejo de este mundo.
LOS JUEGOS DEL IDIOTA


En cualquier rincón sucio,
sentado como un Buda famélico,
el idiota juega con la nada
y se ríen, cada cual, ante su espejo.

A él le parece normal:
¿por qué asombrarse de lo inevitable?
Así puede pasar largas horas
hasta que viene a molestarlo su perro.

Entonces el idiota se levanta
y le ofrece sus mocos y su baba.
el perro lo lame contento:
él también sabe la verdad de cada rincón.