3
En el encierro del pensar
una armónica
que se derrite
y el blues
no quiere llorar
ni
siquiera
¿acaso hay algo que importa?
solo es un blues
aunque las cuelgan cuerpos
desnudos
torturados
por las cuerdas de tu guitarra.
sábado, 7 de septiembre de 2019
2
En el encierro del pensar
la inocencia del devenir
solo es un río
seco
grietas de barro
peces muertos
olvidos
un anzuelo
ninguna palabra real
el aire putrefacto de la contemplación
Claro que lo sabía Juanele
su asombro
cada pregunta
desde su pipa rota
el humo
y esa voz
que busca
encuentre
pierde
en el fluir del vacío la forma imposible
En el encierro del pensar
la inocencia del devenir
solo es un río
seco
grietas de barro
peces muertos
olvidos
un anzuelo
ninguna palabra real
el aire putrefacto de la contemplación
Claro que lo sabía Juanele
su asombro
cada pregunta
desde su pipa rota
el humo
y esa voz
que busca
encuentre
pierde
en el fluir del vacío la forma imposible
viernes, 6 de septiembre de 2019
EXCRITURAS DEL ENCIERRO
1
En el encierro del pensar
el pájaro escapa al cielo
lejos
su adiós condena al canto
al latido
que desciende desde los arboles
a la ventana
la mesa
solo el humo del cigarrillo solo
sin preguntas
hasta desaparecer
mientras las misma palabras
aun preguntan a las paredes
sin esperar
un voz
¿cómo aprender el tonto secreto de volar?
1
En el encierro del pensar
el pájaro escapa al cielo
lejos
su adiós condena al canto
al latido
que desciende desde los arboles
a la ventana
la mesa
solo el humo del cigarrillo solo
sin preguntas
hasta desaparecer
mientras las misma palabras
aun preguntan a las paredes
sin esperar
un voz
¿cómo aprender el tonto secreto de volar?
jueves, 5 de septiembre de 2019
UNA PREGUNTA
¿Quién es hoy el heredero del amor de San Juan de la Cruz? ¿Esa anciana sin memoria que mira la nada desde la ventana del asilo? ¿El pibe que sale con un revólver sin balas para conseguir unos pesos para seguir revantándose con un poco más pasta berreta? ´¿El árbol olvidado y podrido en el baldío? ¿El loco sin nombre que aun canta por los pasillos del Borda? ¿La madre que escarba la basura para alimentar a sus hijos? ¿La sirena de la noche que anuncia a un nuevo suicida? ¿Ese monito ardiendo en el Amazonas? ¿El negro que tortura a otro negro en cualquier comisaría? ¿La ira de los huracanes y los terremotos? ¿El musulmán que decide estallar junto con el mundo? ¿Los millonarios que observan desde un gran ventanal, en el último piso del edificio -que casi acaricia el cielo-, con un bata de seda y un whisky, las luces de la ciudad y decide destruirla para volver a construirla? ´¿Las lagrimas del pedófilo violado en la prisión? ¿Una balsa de refugiados en el fondo del mar? ¿El humo del cigarrillo que desaparece al llegar al cielo raso? ¿Quién es hoy capaz de escapar de la noche oscura del alma para ser solo esperanza?
¿Quién es hoy el heredero del amor de San Juan de la Cruz? ¿Esa anciana sin memoria que mira la nada desde la ventana del asilo? ¿El pibe que sale con un revólver sin balas para conseguir unos pesos para seguir revantándose con un poco más pasta berreta? ´¿El árbol olvidado y podrido en el baldío? ¿El loco sin nombre que aun canta por los pasillos del Borda? ¿La madre que escarba la basura para alimentar a sus hijos? ¿La sirena de la noche que anuncia a un nuevo suicida? ¿Ese monito ardiendo en el Amazonas? ¿El negro que tortura a otro negro en cualquier comisaría? ¿La ira de los huracanes y los terremotos? ¿El musulmán que decide estallar junto con el mundo? ¿Los millonarios que observan desde un gran ventanal, en el último piso del edificio -que casi acaricia el cielo-, con un bata de seda y un whisky, las luces de la ciudad y decide destruirla para volver a construirla? ´¿Las lagrimas del pedófilo violado en la prisión? ¿Una balsa de refugiados en el fondo del mar? ¿El humo del cigarrillo que desaparece al llegar al cielo raso? ¿Quién es hoy capaz de escapar de la noche oscura del alma para ser solo esperanza?
lunes, 2 de septiembre de 2019
PRÓLOGOS
En el siglo XIX aparecieron dos prólogos -hoy imposibles de escribir- que creo, aun no logro descifrar el motivo, anticipan el vínculo de la civilización occidental, su avance devastador, y el ocaso de una auténtica cultura humana. Me refiero a Soren Kierkegaard en Temor y temblor y a Charles Baudelaire en Las flores del mal. Cada vez que los vuelvo a leer me resulta imposible evitar sentir una sensación de derrota definitiva y, al mismo tiempo, una esperanza idiota. Incluso, a veces, tengo que hacer un esfuerzo para alejar la verguenza o acaso el ridículo de esos vaticinios tan precisos como inservibles, los veo a ambos desnudos ante el mundo que, conteniendo las burlas, les arroja unas mantas sucias para tapar sus almas.Ya resulta inútil la maldición al lector de Baudelaire, del mismo modo que la terrible primera oración de Kierkegaard: "Nuestra época está organizando una verdadera liquidación no solo en el mundo de los negocios, sino también en el de las ideas".Más aún, me sentiría un estúpido sin comentara sus palabras y mis preocupaciones, ¿para qué?. De algún modo, en este siglo, carece de valor la hipocresía y la fe,-apenas mercancías que regula el mercado-; aspectos que se expresan en los prólogos. Sería una lista interminable señalar, para acompañar este intento de pensar, la larga lista de advertencias -de todo tipo- que al igual que el fervor y la rabia de Kierkegaard y Baudalaire se perdieron en el viento mudo de la indiferencia. Quizás, mi incomprensión, se puede explicar porque nuestra época ya no admite ningún tipo de prólogo, tan solo es posible esperar un epílogo para escapar de la historPero tampoco... Todo sabemos que son mucho más efectivos los carteles inmensos con slogans ingeniosos y simpáticos que surgen al costado del camino que, se sabe, no tiene ningún destino, ni siquiera el abismo.
domingo, 1 de septiembre de 2019
LA TRAMPA DE LA LENGUA.
No sé si puede llegar a ser una hipótesis o se trata simplemente de un delirio, en cualquiera de los casos su único fundamento es una experiencia, siempre efímera, entre el dolor y el placer, un más allá dentro de mi propio cuerpo. Si doy tantas vueltas es por la cuestión misma, quizás imposible de plantear mediante las palabras; porque la hipótesis o el delirio es que la lengua es el principal obstáculo para comunicar el sentido de la existencia. Y esto no supone pensar a su contrario, el silencio, como el ámbito de la revelación, ni siquiera como consuelo. De lo que se trata es de la presencia de algo oculto en el aliento del habla, esa especie de estruendo mudo que descubrió César Vallejo. A veces, ya cansado de pensar, alejado de mí, cuando trato de convencerme de que es otra trampa de la lengua, ese algo me inclina a sospechar que solo es el símbolo del origen y del final, incomprensible, fatal y cotidiano, como el ritmo inevitable de mi respiración en la respiración del universo. No sé, será el terror de que vos y nadie entienda lo que para mí es más importante... lo que nunca voy a poder escribir.
LA PELÍCULA DEL APOCALIPSIS
El incendio del Amazonas, entre otros tantos hechos, ha convertido el profundo misterio del "estar ante algo", que caracteriza al hombre según María Zambrano, en el horror de la divinidad, y los pocos que lo pueden ver no aparecen ni en los diarios ni en las pantallas. Apenas soportan el espanto como el ángel de Benjamin. Por otro parte, ¿qué sentido tiene decir algo cuando el devenir es ciego, sordo y criminal? Vaya uno a saber que pensaría hoy la filósofa española, lo cierto es que entre los seres humanos cada vez es más notoria la inminencia del fin. O quizás tenía razón Karl Krauss y ya pasaron, hace mucho, los últimos días de la humanidad sin que lo advirtiera nadie: somos espectros vacíos. Pero, de cualquier maneras, a pesar de todo, no hay que perder las esperanzas. n estas décadas Hollywood -la imagen del alma de la civilización occidental- nos llenó de películas apocalípticas y sabemos que siempre se impone el héroe de los buenos, Además, ahora ni siquiera es necesario ir al cine; solo, o con su familia, cada uno desde su computadora puede ver la catástrofe total con un tranquilizador y sorprendente final feliz. Por supuesto, mientras tanto el incendio continúa sin que se lo quiera detener y seguramente no seremos nosotros los que hallemos ante la nada solo las cenizas de lo que ya no existe: la vida.
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