EXCRITURA DE OSVALDO LAMBORGHINI
¿A quién carajo
le importa eso que realmente importa?
¿A vos?
¿A mí?
Claro que es la pregunta,
pero es fácil responder,
casi obvio...
Seamos sinceros:
nadie sabe eso que realmente importa,
ni siquiera Dios.
miércoles, 5 de septiembre de 2018
martes, 4 de septiembre de 2018
domingo, 2 de septiembre de 2018
EXCRITURA DE MARTÍ
Ya nunca podré aprender sus nombres,
apenas veo flores y yerba.
Mudos los arroyos
y las palmas en sombra.
Me quedé sin la esperanza
para saber hacia donde ir.
Solo siento la ausencia,
su callado suspirar.
Aunque ya pasó el tiempo...
siempre será este dolor.
Sé que mataron al poeta,
y todos mis versos se pierden en su alma.
Ya nunca podré aprender sus nombres,
apenas veo flores y yerba.
Mudos los arroyos
y las palmas en sombra.
Me quedé sin la esperanza
para saber hacia donde ir.
Solo siento la ausencia,
su callado suspirar.
Aunque ya pasó el tiempo...
siempre será este dolor.
Sé que mataron al poeta,
y todos mis versos se pierden en su alma.
EXCRITURAS DEL VERDADERO YO
Entre los escombros del fondo de casa
vi un material muy extraño:
una barra brillante de hierro blando,
vencido, oscuro...y me tentó.
Empece a jugar, tratar de encontrar
el milagro de alguna forma
y resultó un figura muy dolorida,
bastante parecida a un ser humano.
Para bromear, le coloqué un cigarrillo,
lo fumó en unos minutos.
Pero aun, tan evidente, le faltaba algo;
entre los libros ya olvidados,
de casualidad, hallé un evangelio,
diminuto y muy sucio.
Fue sencillo, demasiado, agregarlo
para que pudiera sostenerlo.
No sabía, imposible, entender qué era eso:
¿un hombre que fuma y lee?
Por un instante vi algo más real,
una especie de hallazgo inútil;
entonces la coloqué en mi living
y allí no tuve más dudas, era mi verdadero yo.
Entre los escombros del fondo de casa
vi un material muy extraño:
una barra brillante de hierro blando,
vencido, oscuro...y me tentó.
Empece a jugar, tratar de encontrar
el milagro de alguna forma
y resultó un figura muy dolorida,
bastante parecida a un ser humano.
Para bromear, le coloqué un cigarrillo,
lo fumó en unos minutos.
Pero aun, tan evidente, le faltaba algo;
entre los libros ya olvidados,
de casualidad, hallé un evangelio,
diminuto y muy sucio.
Fue sencillo, demasiado, agregarlo
para que pudiera sostenerlo.
No sabía, imposible, entender qué era eso:
¿un hombre que fuma y lee?
Por un instante vi algo más real,
una especie de hallazgo inútil;
entonces la coloqué en mi living
y allí no tuve más dudas, era mi verdadero yo.
EXCRITURA DE ROSA LUXEMBURGO
Puedo imaginar la mesita en nuestra cocina,
al pequeño de la familia
y el sol asomando, hermoso.
Todos estarán en los sillones,
los árboles en la ventana,
tan frondoso, como nuestros corazones.
Aquí hace calor, ando con una blusa
y un sombrero de paja,
supongo que aun habrá aberrojos.
Pero estas palabras borran la distancia,
sé que pronto las leerán
y sentirán, otra vez, mis caricias.
Mi Niniu, permanece alegre y con ánimo,
algún día llegará el día...
Puedes escribirme a cualquier lugar, ahí estaré.
Puedo imaginar la mesita en nuestra cocina,
al pequeño de la familia
y el sol asomando, hermoso.
Todos estarán en los sillones,
los árboles en la ventana,
tan frondoso, como nuestros corazones.
Aquí hace calor, ando con una blusa
y un sombrero de paja,
supongo que aun habrá aberrojos.
Pero estas palabras borran la distancia,
sé que pronto las leerán
y sentirán, otra vez, mis caricias.
Mi Niniu, permanece alegre y con ánimo,
algún día llegará el día...
Puedes escribirme a cualquier lugar, ahí estaré.
sábado, 1 de septiembre de 2018
EXCRITURA DE BUKOWSKY
Muchas veces, solo en el mostrador pienso en vos,
me gustaría compartir tu compañía.
Quizás conversar entre trago y trago,
tonterias, nada de poesía o de la literatura.
Claro que sin esperar nada,
ni quejarme de nuestro estúpido infierno.
Reírnos al ver en el gran espejo
al comentar las peleas y los botellazos.
Además, seríamos dos extraños
que ven llegar a la oscuridad, la paz.
Al menos un rato, querido Carlitos,
y después irnos juntos con las mariposas de la noche.
Muchas veces, solo en el mostrador pienso en vos,
me gustaría compartir tu compañía.
Quizás conversar entre trago y trago,
tonterias, nada de poesía o de la literatura.
Claro que sin esperar nada,
ni quejarme de nuestro estúpido infierno.
Reírnos al ver en el gran espejo
al comentar las peleas y los botellazos.
Además, seríamos dos extraños
que ven llegar a la oscuridad, la paz.
Al menos un rato, querido Carlitos,
y después irnos juntos con las mariposas de la noche.
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