¿EXCRITURA CHINA?
Durante el año,
lo había regado todos los días:
un ciruelo.
Todos, y entonces la tormenta,
ahora apenas restos,
las últimas hojas en la tierra.
Pero aun imaginaba su verdad
o un consuelo,
y el llanto que crecía sin sol.
Durante su vida,
solo un ciruelo para poder soñar
viernes, 4 de mayo de 2018
jueves, 3 de mayo de 2018
EXCRITURA DE RENÉ GIRARD
Hay cada vez más moscas en la ciudad,
la peste viene del extranjero.
Primero uno se anima y lo abuchea,
después, otros, rabiosos, insultan.
Muchos ya le tiran barro y piedras.
Nadie puede contener a las furias...
y al fin despedazan Su cuerpo.
Pronto, muy pronto será su nuevo Dios.
Hay cada vez más moscas en la ciudad,
la peste viene del extranjero.
Primero uno se anima y lo abuchea,
después, otros, rabiosos, insultan.
Muchos ya le tiran barro y piedras.
Nadie puede contener a las furias...
y al fin despedazan Su cuerpo.
Pronto, muy pronto será su nuevo Dios.
EXCRITURA DE GEORGE TABORI
¡Qué pena, el pobre george ya no escandaliza a nadie!,
apenas algún distraído sonríe para no entender.
Así, tu gran farsa brutal de Mi lucha,
ahora es una comedia de enredos inofensiva.
Claro que sus ideas son completamente absurdas,
no demuestran nada; y por lo tanto, ay, verdaderas.
Además, ¿quién no advierte a cada instante
que no logró inventar a ningún personaje?;
si también se los ve por acá, en cualquier lado,
sueltos, y aparecen en la televisión.
Sea en la vieja Viena o en la querida Buenos Aires,
da igual: la víctima adora a su victimario.
Hasta son redundantes las misma morisquetas,
él éxito de su glamour, para ocultar un pasión obvia:
ser como Hitler, una superestrella del odio.
Por eso, George, no hay escándalo ni sorpresa.
¿acaso esta vida no es una enfermedad incurable?
¡Ah!, el deseo de un beso de lengua a un judío,
un musulmán, un africano, la miserable basura
que nunca pudo, puede ni podrá sospechar
ese goce prohibido que empuja, sin culpas, al terror.
Pero yo intento escribir; inútil: las palabras mudas:
la especie humana festeja a carcajadas las cámaras de gas.
.
¡Qué pena, el pobre george ya no escandaliza a nadie!,
apenas algún distraído sonríe para no entender.
Así, tu gran farsa brutal de Mi lucha,
ahora es una comedia de enredos inofensiva.
Claro que sus ideas son completamente absurdas,
no demuestran nada; y por lo tanto, ay, verdaderas.
Además, ¿quién no advierte a cada instante
que no logró inventar a ningún personaje?;
si también se los ve por acá, en cualquier lado,
sueltos, y aparecen en la televisión.
Sea en la vieja Viena o en la querida Buenos Aires,
da igual: la víctima adora a su victimario.
Hasta son redundantes las misma morisquetas,
él éxito de su glamour, para ocultar un pasión obvia:
ser como Hitler, una superestrella del odio.
Por eso, George, no hay escándalo ni sorpresa.
¿acaso esta vida no es una enfermedad incurable?
¡Ah!, el deseo de un beso de lengua a un judío,
un musulmán, un africano, la miserable basura
que nunca pudo, puede ni podrá sospechar
ese goce prohibido que empuja, sin culpas, al terror.
Pero yo intento escribir; inútil: las palabras mudas:
la especie humana festeja a carcajadas las cámaras de gas.
.
EXCRITURA PERONISTA DE LUCA PRODAN
Destrozada, sucia, casi olvidada:
yo quiero a mi bandera.
Sé que ella extraña la calle y el viento,
y yo un poco de justicia.
Sé que muchos pisotearon su amor,
y yo todavía veo esas botas.
Sé que está desesperada y alerta,
y yo busco una consigna.
Sé que siempre anhela cantar, volver,
y yo apenas oigo sus palabras.
Derrotada, invencible, aun presente:
yo quiero a mi bandera.:
Destrozada, sucia, casi olvidada:
yo quiero a mi bandera.
Sé que ella extraña la calle y el viento,
y yo un poco de justicia.
Sé que muchos pisotearon su amor,
y yo todavía veo esas botas.
Sé que está desesperada y alerta,
y yo busco una consigna.
Sé que siempre anhela cantar, volver,
y yo apenas oigo sus palabras.
Derrotada, invencible, aun presente:
yo quiero a mi bandera.:
martes, 1 de mayo de 2018
EXCRITURA DE BRECHT
¿Quién construyó el Obelisco, ese pene geométrico?
En la respuesta de los libros
sólo aparece el nombre del arquitecto.
¿Y cualquiera de los hospitales,
las escuelas, los caminitos de las plazas?
San Martín nos liberó de los españoles,
¿alguien le hacía la comida?
Si te gusta cruzar algún puente,
acordate que esa magia
la hicieron muchísimas manos.
Cuando ves los partidos por televisión,
los inmensos y maravillosos estadios,
¿quiénes prepararon el cemento?
Cualquier trabajador sabe la verdad:
es que sin ellos, sus vidas, no puede existir la historia.
¿Quién construyó el Obelisco, ese pene geométrico?
En la respuesta de los libros
sólo aparece el nombre del arquitecto.
¿Y cualquiera de los hospitales,
las escuelas, los caminitos de las plazas?
San Martín nos liberó de los españoles,
¿alguien le hacía la comida?
Si te gusta cruzar algún puente,
acordate que esa magia
la hicieron muchísimas manos.
Cuando ves los partidos por televisión,
los inmensos y maravillosos estadios,
¿quiénes prepararon el cemento?
Cualquier trabajador sabe la verdad:
es que sin ellos, sus vidas, no puede existir la historia.
EXCRITURA DE EVERYBODY HURTS
A veces todo está mal,
eso canta en inglés
mientras anda las calles,
conocidas y lejanas,
perdido en su barrio,
una canción vieja.
Y todos sufren, a veces,
también, y dobla
otra vez a lo mismo:
el alambre y el baldío
sin consuelo, piensa;
igual canta o tiembla
hasta llegar al estribillo,
al cielo de la banquina,
la ruta llena de sol,
más larga que su vida;
y aunque duele la herida
pasan autos y mas autos,
demasiado ruidosos;
así que regresa, y canta.
A veces todo está mal,
eso canta en inglés
mientras anda las calles,
conocidas y lejanas,
perdido en su barrio,
una canción vieja.
Y todos sufren, a veces,
también, y dobla
otra vez a lo mismo:
el alambre y el baldío
sin consuelo, piensa;
igual canta o tiembla
hasta llegar al estribillo,
al cielo de la banquina,
la ruta llena de sol,
más larga que su vida;
y aunque duele la herida
pasan autos y mas autos,
demasiado ruidosos;
así que regresa, y canta.
EXCRITURA DE PAUL VALERY
Vuelan las olas, las palabras.
Yo intento el vivir,
aquí, en un cementerio marino.
Acaso espero un verso,
una música.
A mi alrededor,
las almas de la frescura.
Pero todo huye
entre el vacío y la piedad.
Cerca o lejos,
entre los árboles, sus vacilaciones,
mis preguntas.
Vuela la espuma, el silencio.
Vuelan las olas, las palabras.
Yo intento el vivir,
aquí, en un cementerio marino.
Acaso espero un verso,
una música.
A mi alrededor,
las almas de la frescura.
Pero todo huye
entre el vacío y la piedad.
Cerca o lejos,
entre los árboles, sus vacilaciones,
mis preguntas.
Vuela la espuma, el silencio.
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