EXCRITURA PICASSO
Un Guernica en el colectivo,
en las ojeras,
cada plaza.
Otro, en una cunita,
en tu bolsillo,
en este sol.
En todos los rincones
o la espuma;
cualquier lugar,
hasta en los secretos.
Alrededor, afuera, adentro...
si alguien viera a un Guernica.
sábado, 2 de diciembre de 2017
EXCRITURA HOMÍNIDA
El nómade inmóvil
ya no busca frutas ni peces.
Puede imaginar árboles,
ver algún arroyo;
y trata de masticar
para juntar a sus pellejos.
Temeroso de las hordas,
solo las llamas
y la luna, muy lejos.
Apenas respira su sombra,
el otro enigma.
A veces un aullido,
recuerdo de las sangres...
entonces apaga la televisión.
El nómade inmóvil
ya no busca frutas ni peces.
Puede imaginar árboles,
ver algún arroyo;
y trata de masticar
para juntar a sus pellejos.
Temeroso de las hordas,
solo las llamas
y la luna, muy lejos.
Apenas respira su sombra,
el otro enigma.
A veces un aullido,
recuerdo de las sangres...
entonces apaga la televisión.
EXCRITURAS DE UN BALANCE
Más de dos mil y pico de poemas
solo para evitar el ver,
asomar siquiera a la sombra
o encontrar alguna voz.
Inútil, apenas son palabras;
pero por suerte y desgano
todo queda sin corregir:
manchas de los gestos rotos.
Menos que estos pellejos...
la hipócrita tarea para seguir vivo.
Más de dos mil y pico de poemas
solo para evitar el ver,
asomar siquiera a la sombra
o encontrar alguna voz.
Inútil, apenas son palabras;
pero por suerte y desgano
todo queda sin corregir:
manchas de los gestos rotos.
Menos que estos pellejos...
la hipócrita tarea para seguir vivo.
EXCRITURA DE CHAPLIN
Todavía me queda aquel zapato viejo,
pero hasta los cordones,
tan caídos, mudos, ¿y para qué?
Me aisló tanta nieve
o el miedo o apenas la pena.
Si cuando te veo, Carlitos,
esas ganas de llorar
y tampoco ninguna lágrima.
Ni un bigote que se anime al juego,
que sirve como excusa...
hace rato que perdí las muecas.
Me falta sentir el hambre,
la picardía para burlar mis bestias;
por eso ando desnudo,
lejos, solito ante la cámara.
A veces cuando pienso,
tu bastón y tus ojos llenos de luz:
quisiera imaginar la alegría,
meter el zapato y mi cabeza en la olla.
Todavía me queda aquel zapato viejo,
pero hasta los cordones,
tan caídos, mudos, ¿y para qué?
Me aisló tanta nieve
o el miedo o apenas la pena.
Si cuando te veo, Carlitos,
esas ganas de llorar
y tampoco ninguna lágrima.
Ni un bigote que se anime al juego,
que sirve como excusa...
hace rato que perdí las muecas.
Me falta sentir el hambre,
la picardía para burlar mis bestias;
por eso ando desnudo,
lejos, solito ante la cámara.
A veces cuando pienso,
tu bastón y tus ojos llenos de luz:
quisiera imaginar la alegría,
meter el zapato y mi cabeza en la olla.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)