LA CULPA ES DEL POETA
Ya no sé qué puedo decir:
amo y odio.
Todo tan de verdad,
solo tu mirada.
Pero es simple,
nadie lo puede comprender.
jueves, 2 de noviembre de 2017
LOS GALGOS DE SARA
Todo amor, desde el primer encuentro,
¿no es apenas una despedida inútil?
Palabras irreales,
sábanas de piel,
el mirar en el mirar.
Una y otra y otra pregunta:
¿a quién le importan las respuestas?
No lo sé, yo amo
a mis galgos, estos árboles...
La verdad es la felicidad de los pájaros.
Todo amor, desde el primer encuentro,
¿no es apenas una despedida inútil?
Palabras irreales,
sábanas de piel,
el mirar en el mirar.
Una y otra y otra pregunta:
¿a quién le importan las respuestas?
No lo sé, yo amo
a mis galgos, estos árboles...
La verdad es la felicidad de los pájaros.
LA DELEGADA DEL DOCKE
La certeza de la muerte no le preocupa ni perturba,
aunque siempre obedeció a su misterio.
Ella la acepta sin alterarse, la deja venir
o flotar en la sopita de cabellos blancos, suaves.
Tal vez, ya ni distinga a las diferencias,
ese hilo que enreda a todas las vidas,
la sencilla verdad que nadie puede comprender,
que simplemente es el así, por una causa...
Arriba, el color absurdo del cielo raso,
¿cuántas veces cruzo el riachuelo para trabajar?
Vacila, su mano en el borde de la cama,
todavía escucha el eco de los latidos.
Siente aquel frío, a las compañeras del Anglo.
Ahora, la delegada, apenas abre los ojos a la justicia.
La certeza de la muerte no le preocupa ni perturba,
aunque siempre obedeció a su misterio.
Ella la acepta sin alterarse, la deja venir
o flotar en la sopita de cabellos blancos, suaves.
Tal vez, ya ni distinga a las diferencias,
ese hilo que enreda a todas las vidas,
la sencilla verdad que nadie puede comprender,
que simplemente es el así, por una causa...
Arriba, el color absurdo del cielo raso,
¿cuántas veces cruzo el riachuelo para trabajar?
Vacila, su mano en el borde de la cama,
todavía escucha el eco de los latidos.
Siente aquel frío, a las compañeras del Anglo.
Ahora, la delegada, apenas abre los ojos a la justicia.
CAMBIOS EN LA LLANURA DE LOS CHISTES
Ya solo se cuentan los chistes tristes,
insoportables, en la llanura.
Algunos están aterrados y mudos,
la risa les da vergüenza.
Otros consultan a Lamborghini,
pero esa página...desapareció.
Habrá que soportar ser todavía peores,
por suerte, no faltan los muertos.
Ya solo se cuentan los chistes tristes,
insoportables, en la llanura.
Algunos están aterrados y mudos,
la risa les da vergüenza.
Otros consultan a Lamborghini,
pero esa página...desapareció.
Habrá que soportar ser todavía peores,
por suerte, no faltan los muertos.
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