UNA EXCRITURA DE LO TRISTE
No puedo ver a la mañana,
ninguna luz.
Pero es normal,
un vacío.
Solo estoy triste,
lo mismo de siempre, ¿no?
domingo, 3 de septiembre de 2017
EXCRITURA DEL ABANDONO
No quedó nadie para el vacío de la casa;
hasta los perros, en el fondo.
En la mesa la mueca de los platos,
los restos de comida,
los vasos sucios,
esa indiferencia de las botellas.
Nadie, siempre alrededor la misma noche;
inútil si intenta dormir,
ver alguna película.
Cada uno volvió a su lugar,
lejos, terminó la fiesta.
Y las paredes olvidaron a las palabras
y lo peor es la ventana, y su rostro:
cualquier gesto duele más que la tristeza.
Pero ya se no sirve el miedo,
ni siquiera el fantasma de la muerte;
el patetismo es falso,
quizás no aprendió a oír en el silencio.
Al menos una excusa
o el milagro ajeno del llanto.
Mira el cenicero con los puchos,
solo eso, ahí, así de simple:
la metáfora sin otra realidad, el abandono.
No quedó nadie para el vacío de la casa;
hasta los perros, en el fondo.
En la mesa la mueca de los platos,
los restos de comida,
los vasos sucios,
esa indiferencia de las botellas.
Nadie, siempre alrededor la misma noche;
inútil si intenta dormir,
ver alguna película.
Cada uno volvió a su lugar,
lejos, terminó la fiesta.
Y las paredes olvidaron a las palabras
y lo peor es la ventana, y su rostro:
cualquier gesto duele más que la tristeza.
Pero ya se no sirve el miedo,
ni siquiera el fantasma de la muerte;
el patetismo es falso,
quizás no aprendió a oír en el silencio.
Al menos una excusa
o el milagro ajeno del llanto.
Mira el cenicero con los puchos,
solo eso, ahí, así de simple:
la metáfora sin otra realidad, el abandono.
sábado, 2 de septiembre de 2017
EXCRITURA DE BRECHT
En las calles queman los colchones, el refugio,
la esperanza de los que perdieron todo.
Ahora, cuando cantan las sirenas,
solo se escucha la sangre de los compañeros.
Y en mí, otra vez aquel dilema:
el placer ante el laurel de la ventana
o el espanto por las burlas del desprecio.
Tiempos oscuros, cambalache y odio.
Ya no soporto ni siquiera a las sonrisas;
tanto dolor, si al menos creyera en algún poema.
En las calles queman los colchones, el refugio,
la esperanza de los que perdieron todo.
Ahora, cuando cantan las sirenas,
solo se escucha la sangre de los compañeros.
Y en mí, otra vez aquel dilema:
el placer ante el laurel de la ventana
o el espanto por las burlas del desprecio.
Tiempos oscuros, cambalache y odio.
Ya no soporto ni siquiera a las sonrisas;
tanto dolor, si al menos creyera en algún poema.
viernes, 1 de septiembre de 2017
EXCRITURA DE LOS MUROS
En las casas,
lujosas,
humildes,
idéntico,
el alambre de púas.
En el camino,
perdido,
sin luces,
interminable,
el alambre de púas.
En los amores,
puros,
su piel,
por siempre,
el alambre de púas.
En la bondad,
transparente,
suave,
enredado,
el alambre de púas.
En tu vida,
única,
sagrada,
ya olvido,
el alambre de púas.
Y en estos versos,
rotos,
ciegos,
sin salida,
el alambre de púas.
En las casas,
lujosas,
humildes,
idéntico,
el alambre de púas.
En el camino,
perdido,
sin luces,
interminable,
el alambre de púas.
En los amores,
puros,
su piel,
por siempre,
el alambre de púas.
En la bondad,
transparente,
suave,
enredado,
el alambre de púas.
En tu vida,
única,
sagrada,
ya olvido,
el alambre de púas.
Y en estos versos,
rotos,
ciegos,
sin salida,
el alambre de púas.
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