INSTANTANEA
Apenas la brisa de la mañana,
mates y pájaros.
No mucho más
que el humo del cigarrillo.
Solo se trata de despertar,
una pizca de vida.
Poco más para escribir
quizás este orden sea perfecto.
CINCO MINUTOS
El fuma afuera del laburo,
todavía le gusta mirar las figuras del humo.´
También mira la avenida,
los autos,
el sol en la otra vereda.
Por momentos, logra olvidar.
Pero sabe que no hay escapatoria.
Apenas son cinco minutas más en la vida.
Ahora deja caer el cigarrillo,
lo pisa con fuerza y el tempo se acabó.
TIEMPOS MUERTOS
No sabe qué hacer.
Ya comienza el día en las ventanas.
y él toma mate y fuma.
Solo en el mundo, como todos,
piensa en un poema,
cualquiera,
para disolver el tiempo.
Pero nada lo inspira,
ni siquiera los versos de Héctor Viel Temperley,
la plenitud de sus plegarias.
De la cocina al comedor,
apenas resiste a su cuerpo.
No sabe cómo estar vivo.
EL ÁNGEL DE LA BASURA
Nadie golpea a mi puerta
y mi corazón está sordo,
me resbalo en los latidos.
Alguien camina mis pasos,
aplasta las huellas
hasta romper mis zapatos.
A cada instante otra vuelta más,
un laberinto de la ausencia
de mi y mis huesos.
A mi vida la abandonó
la poesía de la vida,
ese eco de la inmensidad.
En el instante
el tiempo se pierde sin retorno,
cae junto a mis pies.
Solo sé juntar la basura,
dejarla en un rincón
para que se la lleve mi ángel.
enmudece las manos. .
VENTANA CIEGA
a Mili
Ya se quedó sin respuestas ante el para qué,
su alrededor es una amenaza muda,
Desde sus pies rotos
hasta el martillo de la cabeza
cada palabra es una herida,
que se congela en la sangre
y tiembla.
Nada en el humo del cigarrillo,
en la lamparita.
casi muerta del techo.
Nada del amar en los bolsillos,
en la espuma del mate,
Todo se repite en el vacío del todo.
Ni siquiera una ventana
para saltar a la vida con la voz de un poema.
MARIPOSA
Amaneció muerta la mariposa de su pecho,
ya no aguantaba la tristeza.
A él no lo sorprendió,
apenas sentía sus alas cuando intentaba volar.
Claro que por momentos la extraña,
pero las cosas no han cambiado...
Además la situación es algo ridícula,
casi una provocación inútil;
hace años que dejó de creer en la primavera.
TEMBLORES
El hilo se cortó en la palabra deseo.
De todas maneras, ya no importa
el viejo juego del laberinto.
En su más adentro
no queda ningún pájaro,
ni el eco de los latidos.
Será que todo es un plan perfecto
para alimentar el error o la vida,
las trampas de su última moneda.
Perdido en el mero estar
la salida es una lejanía sin horizonte.
Y todavía no encuentra las piernas,
no puede arrodillarse ante su sombra.